
Hoy es uno de esos días en los que no estoy orgulloso de ser cordobés. Creo que la ciudad vive un retroceso en todos los ámbitos dependientes de los poderes públicos y que será muy difícil recuperar el tiempo perdido si algún día existe una clase política capaz de sacar esto adelante como en su día lo hizo el gran alcalde de Córdoba, Don Antonio Cruz-Conde (del que podemos saber mucho en el libro La Córdoba de Antonio Cruz-Conde, del excelente escritor y periodista Francisco Solano).
A modo de ejemplos que nos ilustren, se pueden citar desde la falta de proyectos concluidos (en los últimos ocho años, solo podríamos citar la nefasta remodelación del Puente Romano por parte de la Junta, la Ciudad de los Niños pagada por Cajasur y la apertura parcial del Teatro de la Axerquía, proyecto que comenzó su construcción hace unos catorce años), la pérdida de proyectos culturales (como con la Filmoteca citada en el anterior artículo) o la pérdida constante de empleo y riqueza.
¿Cuando nos movilizaremos para salir de esta situación de estancamiento provocada por unos políticos interesados en la mediocridad de la sociedad?
3 aportaciones:
NUNCA, los cordobeses son asi de parados y lo seran de por vida. vete acostumbrando
Gran libro el de La Córdoba de Antonio Cruz Conde, la Córdoba de calles limpias, no como en estos días...
Haciendo otra recomendación libresca, y centrándonos en el tema de tu entrada y en el del comentario del amigo anónimo: La feria de los discretos, de Pío Baroja.
Abrazos.
conozco el problema desde fuera, ya que no vivo en Córdoba, pero si con la suficiente profundidad debido a mi trabajo sobre el plan de actuaciones del puente Romano.
Una ciudad no puede encerrarse en el pasado, tampoco en la burbuja del futuro especulativo, pero tampoco puede decir que no a todo. Durante más de 4 años he seguido y trabajado en la comunicación de ese plan de actuaciones y te puedo decir que ha sido el proyecto en el que más tiempo e interés se ha trabajado (por encima incluso de obras de mayor calibre como los metros de Málaga o Sevilla, autovía como la del Olivar, Almanzora, Jerez-Arcos, etc...).
El puente y su entorno era literalmente un desastre en el año 2002, debido a dos factores: las distintas obras realizadas durante el siglo XX (estucar todas las paredes simulando una regularidad en los sillares falsa, destrozar el único arco con restos romanos del puente a los pies de la Calahorra, colocar un petril de hormigón de serie, situar un adoquinado que nunca existió,...), la dejadez de una ciudad hacia lo que hay detrás del río.
Nefasto no es la palabra amigo, independientemente de aspectos como el suelo, quitarle san y santa a los patrones de la ciudad, que son totalmente discutibles e incluso prescindibles con facilidad. El poder leer en las paredes del puente su historia es algo que pocas ciudades pueden tener. Cada arco es una época, cada arreglo una avenida del río, cada parte de ese puente es como coger un trozo de tierra y estudiar sus capas para descubrir la historia geológica del planeta. Eso, amigo, no creo que sea nefasto, sino un lujo que todavía no habéis podido apreciar, probablemente porque en Córdoba, como en muchas partes de Andalucía se viaja poco o casi nada.
¿Cómo te crees que tu tatarabuelos veían ese puente a finales del siglo XIX?
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