24 noviembre 2010

Un mundo sin fin

¿Qué somos sino una pequeña mota en el infinito? Nada parece hacernos especiales y, aún así, algo nos diferencia. Una energía que nos une y no es gravitatoria ni electromagnética, no es nuclear fuerte ni débil... es algo que nos hace uno y nos da fuerza, pero a la vez nos separa. Es lo que cohesiona a la raza a la que pertenecemos.

Esa energía especial que nos conduce, la que nos mueve, la que nos da ambiciones. La que nos levanta en los fracasos o nos hunde en el abismo más oscuro cuando las cosas no son cómo deberían, o cuando sin razón aparente necesitamos la soledad.

Buscando cada noche y cada amanecer en los ojos de los demás puedes descubrir que hay mucho más infinito dentro de nosotros que en todo el Universo. Somos algo más que hormonas y células, aunque a veces nos gustaría pensar lo contrario.

Lo importante, en definitiva, es ser sincero y justo, con los demás, pero también con uno mismo. Lo importante es encontrar un resquicio de amor cuando lo necesitamos o sufrir cuando es el momento. Aprender siempre. Vivir en positivo y seguir buscando.

Por suerte, sé que siempre te tendré a mi lado, seas quien seas, y que tu me tendrás junto a ti.

22 noviembre 2010

Espíritu de rebeldía

Estamos pasando momentos difíciles. Todo a nuestro alrededor parece ir envejeciendo a marchas forzadas. El mundo que conocemos se deteriora y, de momento, no da muestras de hacerlo para resurgir de sus cenizas de forma renovada. El cansancio, el hastío, es la sensación que se percibe en mucha gente y, debo reconocerlo, también en el interior de quien escribe estás letras.

Pero hay aún una pequeña luz de esperanza. No debemos derrotarnos ni dejarnos llevar como hacen algunos gobernantes. La solución no es esperar a que la lluvia escampe, no cuando vemos que el techo está cayendo sobre nuestras cabezas. Hay que salir a luchar. Quedan muchas opciones, menos cómodas, pero mejores que esperar a lo inevitable.

De esta forma, tan sano es buscar otro lugar para vivir como intentar arreglar el nuestro. Entiéndase por esto cambiar nuestra vida, ya sea de lugar físico, trabajo, estilo de vida...

El espíritu de rebeldía es hoy más necesario que nunca. Una rebeldía constructiva, pero que luche por cambiar las cosas. Ya se acabó el tiempo de las palabras bonitas, hay que avanzar por encima de las dificultades económicas, por encima de las dificultades sociales, por encima de las dificultades personales...

Es hora de ponerse a trabajar en un proyecto común y de desbancar a quienes no representan nuestros intereses. De dar la cara por nuestro futuro, le pese a quien le pese, ya sea el político de turno o el sindicalista adinerado.

Es la hora de la rebeldía.