22 noviembre 2010

Espíritu de rebeldía

Estamos pasando momentos difíciles. Todo a nuestro alrededor parece ir envejeciendo a marchas forzadas. El mundo que conocemos se deteriora y, de momento, no da muestras de hacerlo para resurgir de sus cenizas de forma renovada. El cansancio, el hastío, es la sensación que se percibe en mucha gente y, debo reconocerlo, también en el interior de quien escribe estás letras.

Pero hay aún una pequeña luz de esperanza. No debemos derrotarnos ni dejarnos llevar como hacen algunos gobernantes. La solución no es esperar a que la lluvia escampe, no cuando vemos que el techo está cayendo sobre nuestras cabezas. Hay que salir a luchar. Quedan muchas opciones, menos cómodas, pero mejores que esperar a lo inevitable.

De esta forma, tan sano es buscar otro lugar para vivir como intentar arreglar el nuestro. Entiéndase por esto cambiar nuestra vida, ya sea de lugar físico, trabajo, estilo de vida...

El espíritu de rebeldía es hoy más necesario que nunca. Una rebeldía constructiva, pero que luche por cambiar las cosas. Ya se acabó el tiempo de las palabras bonitas, hay que avanzar por encima de las dificultades económicas, por encima de las dificultades sociales, por encima de las dificultades personales...

Es hora de ponerse a trabajar en un proyecto común y de desbancar a quienes no representan nuestros intereses. De dar la cara por nuestro futuro, le pese a quien le pese, ya sea el político de turno o el sindicalista adinerado.

Es la hora de la rebeldía.

No hay comentarios: