24 noviembre 2010

Un mundo sin fin

¿Qué somos sino una pequeña mota en el infinito? Nada parece hacernos especiales y, aún así, algo nos diferencia. Una energía que nos une y no es gravitatoria ni electromagnética, no es nuclear fuerte ni débil... es algo que nos hace uno y nos da fuerza, pero a la vez nos separa. Es lo que cohesiona a la raza a la que pertenecemos.

Esa energía especial que nos conduce, la que nos mueve, la que nos da ambiciones. La que nos levanta en los fracasos o nos hunde en el abismo más oscuro cuando las cosas no son cómo deberían, o cuando sin razón aparente necesitamos la soledad.

Buscando cada noche y cada amanecer en los ojos de los demás puedes descubrir que hay mucho más infinito dentro de nosotros que en todo el Universo. Somos algo más que hormonas y células, aunque a veces nos gustaría pensar lo contrario.

Lo importante, en definitiva, es ser sincero y justo, con los demás, pero también con uno mismo. Lo importante es encontrar un resquicio de amor cuando lo necesitamos o sufrir cuando es el momento. Aprender siempre. Vivir en positivo y seguir buscando.

Por suerte, sé que siempre te tendré a mi lado, seas quien seas, y que tu me tendrás junto a ti.

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